Colombia sigue siendo un país peligroso para ser periodista
A propósito de la celebración del día del periodista en Colombia, la Fundación para la Libertad de Prensa entregó un nuevo informe sobre las cifras de ataques y persecución a la prensa para el año 2025. Los datos entregados son poco alentadores. Por Laura Prato.
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) documentó para el 2025 un total de 469 agresiones contra 305 periodistas, lo que representó una reducción del 13% respecto al 2024. Sin embargo, estos hechos violentos tuvieron efectos más profundos a la hora de ejercer el derecho a informar.
Se identificaron al menos nueve tipos de agresiones, entre ellas, las más recurrentes fueron las amenazas, con un total de 192 registros, seguidas por 61 casos de estigmatización y 39 de acoso. A este último tipo se suma una variante conocida como acoso judicial, una estrategia utilizada para obstaculizar investigaciones, además de desgastar económica y emocionalmente a las y los periodistas, con el objetivo de silenciar a quienes incomodan con su trabajo. De esta modalidad se registraron 26 casos.
La organización señala que estas situaciones crean condiciones adversas para un ejercicio libre y seguro. Según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025, elaborada por la organización Reporteros Sin Fronteras, Colombia ocupó el puesto 115 de 180 países, siendo considerada uno de los lugares más peligrosos del continente para ser periodista.
Según la FLIP, los lugares más críticos respecto a la cantidad de amenazas recibidas en todo el territorio nacional fueron Norte de Santander con 28, Bogotá con 22 y Arauca con 15. Aunque en departamentos como Córdoba y Nariño, se presentaron agresiones físicas directas a reporteros, las cuales fueron perpetradas por funcionarios públicos que no estaban de acuerdo con las investigaciones relacionadas con su gestión.
Pero estos no fueron casos aislados; el periodista Óscar Gómez Agudelo fue asesinado por un sicario cuando llegaba a la emisora comunitaria Rumba del Café en Armenia, Quindío. Su trabajo abordó temas como el microtráfico, la corrupción y la gestión pública que incluía las denuncias que realizaba la ciudadanía a través de las redes sociales de la emisora y la página Infórmate Quindio.
A esta preocupante situación se le suma el intento de homicidio al periodista Gustavo Chicangana en el que su esposa también resultó herida, en San José del Guaviare. Además, la sede de RCN Radio, RCN Televisión y el diario La República en Cali fue atacada con artefactos explosivos, dejando en claro que la seguridad para la prensa carece de garantías reales.
Situaciones alarmantes como estas han obligado a los y las periodistas a tomar medidas más contundentes para salvaguardar su seguridad y la de sus familias. Al menos catorce reporteros debieron abandonar forzosamente sus ciudades de trabajo y siete optaron por el exilio.
Esto no solo afecta su trabajo directamente ya que dificulta el acceso a la información al no estar presentes en los territorios, perdiendo contacto con las comunidades y los temas más relevantes, sino que también posee un alto costo emocional.
Estos escenarios plantean retos enormes para proteger a la prensa desde niveles locales hasta el panorama nacional, que no solo dependen de las acciones que emprendan los propios periodistas, sino que las autoridades deben priorizar en sus agendas de trabajo estrategias reales para garantizar condiciones seguras y óptimas en todo el ejercicio informativo.
Actualizado el: Lun, 02/09/2026 - 08:49