La Caravana por la Memoria: una apuesta por escuchar las voces de Cundinamarca
Por Laura Prato
Cundinamarca fue el departamento protagonista de la última edición de la Caravana por la Memoria, una iniciativa emprendida por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) que tiene como objetivo divulgar iniciativas e intercambiar experiencias entre las organizaciones de víctimas de distintas regiones del país.
El recorrido comenzó el pasado 9 de abril, en el Día Nacional de la Memoría y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado desde Bogotá y avanzó por varios municipios, entre ellos, Caparrapí, Guaduas, San Juan de Rioseco, Albán (Chimbe), Viotá y Fusagasugá, lugar donde se realizó el Encuentro Regional de Memoria. El cierre se realizó en Soacha el 14 de abril, en la Casa de la Memoria de las Madres de los Falsos Positivos (MAFAPO), donde se socializaron los aprendizajes y conclusiones de todo el recorrido.
Organizaciones de 22 departamentos se unieron a esta quinta edición de las Caravanas por la Memoria y esta en particular es la primera que se realiza en Cundinamarca. Alberto Santos, asesor de la Dirección General para la Territorialización y el Observatorio de Memoria y Conflicto, explicó que esta idea surgió al analizar que en las regiones de Colombia se comparten procesos similares de victimización y resistencia, pero que no se divulgaban y compartían lo suficiente. “Quisimos proponer un espacio donde las personas pudieran escucharse, dialogar, intercambiar conocimientos, saberes y pudieran fortalecer los procesos de memoria, no solamente a nivel regional, sino a nivel nacional”, dijo Santos.
Cada parada permitió recorrer lugares de memoria, conocer la historia y los procesos que llevan los municipios, observar muestras culturales y actos simbólicos de este departamento. Además se presentó el Plan Territorial de Memoria Histórica de Cundinamarca. Luis Carlos Sánchez, director técnico de Construcción de Memoria del CNMH mencionó que “a veces Cundinamarca es invisibilizada por los procesos que hay en Bogotá. Y una de las apuestas que queríamos mostrar es que hay mucha más memoria y que hay procesos que además de valiosos, no solamente por su potencia expresiva, también recogen luchas históricas del pueblo colombiano”.
Con semanas de anticipación, las organizaciones, alcaldías y habitantes de cada lugar se prepararon para recibir la caravana que permite fortalecer los lazos comunitarios tanto regionales como nacionales. Patricia Rodríguez, promotora de la Casa Museo de la Memoria de Fusagasugá contó desde su experiencia que “lo más representativo de estos procesos es la dignificación de la memoria de las víctimas, es que cambiemos la página de odio y que aprendamos a mirarnos todos de la misma manera.”
En medio de la celebración del Encuentro Regional de la Memoria, cada delegación entregó un objeto representativo de su municipio para donarlo a la Casa Museo de Fusagasugá como un acto para afianzar las relaciones entre las organizaciones y representar a cada región.
Además, se identificaron similitudes y diferencias entre los procesos. Diana Chirán, integrante de la Casa de la Memoria del Gran Cumbal, destacó que “si bien en el sur, las comunidades indígenas, sobre todo en el pueblo de Los Pastos, estamos trabajando en pro de salvaguardar la memoria del pueblo, mientras que en Cundinamarca está más enfocado en la parte del conflicto armado, lo cual es un aporte muy necesario para visibilizar todos estos hechos que ha traído la violencia”.
Otra diferencia notable es la articulación con las entidades gubernamentales, Leidy Arévalo, participante del Centro de Memoria Acción Integral por el Cuidado del Bosque de Galilea, comentó que “hay procesos más acompañados. Siento que hay voluntad política, institucional, hay personerías presentes, representantes de las mesas de víctimas, de las coordinaciones, es decir, las víctimas no están solas. Siento de manera muy lamentable que en el oriente del Tolima, eso está muy viciado en la política, que se politizan esos espacios, que no todas las víctimas cuentan”.
Cada región tiene sus particularidades y en este caso, según la Unidad de Víctimas, para el 2023 en Cundinamarca se registraron 192.214 personas víctimas del conflicto armado. Su ubicación geográfica fue un punto estratégico para grupos paramilitares y guerrilleros. Además, se caracteriza por ser un departamento receptor de personas desplazadas de otras partes del país. Al igual que distintos lugares también afectados por la violencia, los colectivos de víctimas han apostado por visibilizar los hechos victimizantes para promover la no repetición, uno de los pilares más importantes de la construcción de memoria.
Actualizado el: Dom, 04/19/2026 - 07:08